Patricia Contreras fue víctima de trabajos de brujería, que con el correr del tiempo trajeron consecuencias. Las pérdidas a nivel económico, el cierre de su negocio y las peleas constantes en su matrimonio, que casi provocan una separación, fueron resultado de esas prácticas espirituales.
“Comencé a sentir fuertes dolores en el estómago y en el nervio ciático que no me permitían movilizarme con normalidad. Me encontraba totalmente depresiva, desganada. Mi matrimonio estaba destruido, las peleas se eran cada vez más fuertes y eso afectaba mis hijos. Ellos sufrían con problemas espirituales y eran rebeldes. Durante el día se la pasaban en la calle, hasta intentaron suicidarse. No sabía qué hacer con esa situación, no encontraba una salida positiva y varias veces se me cruzó por la mente acabar con mi vida y con la de toda mi familia para que todo ese tormento terminara.
Conocí la Iglesia Universal y comenzamos a participar en las reuniones escuchando y poniendo en práctica lo que enseñaban. Fui viendo en nuestras vidas el cambio; claro que no fue de la noche a la mañana, pero lo logramos a través de nuestra fe y perseverancia. Hoy gracias a Dios podemos disfrutar de una nueva vida, mi matrimonio está restaurado, fuimos curados, liberados, las puertas en el aspecto económico se abrieron. Hoy tenemos esa felicidad que antes no existía.”
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