Header image

 

 

 
 
 

Testimonio de fe- Prosperidad

Lo tenía todo

 

Yo gozaba de una buena posición económica, no tenía ninguna carencia. Sin embargo, desde que en la puerta de mi casa, encontré trabajos de brujería, ese bienestar económico se disipó. La cartera de clientes de mi negocio de publicidad se acortó paulatinamente, lo que me obligó a deshacerme de varias máquinas con las que trabajaba. También, tuve que empeñar mis joyas para tener dinero con que sustentarme, pero las cantidades siempre eran insuficientes y me fui endeudando.
En el afán de solucionar la situación, pagué para que hicieran “limpias” en el negocio y en la casa. Hoy me doy cuenta que no sirvió de nada, lo único que resultó después de eso fue comenzar a ver y sentir presencias espantosas. Ya no conseguía dormir.
Pero gracias a Dios, conocí la Iglesia Universal por la televisión. Los testimonios me confortaron y fueron la base para saber cómo provocar que Dios se manifestara a mi favor. Después de haber ido a la Iglesia Universal y haber comenzado a participar de los días lunes. Dios me ha dado una vida de gran paz. Me liberó del problema espiritual, me dio condiciones para pagar las deudas, logré vender un terreno que por varios años no pude vender. Además, hoy mi negocio de publicidad es muy próspero y pude hacer un salón de eventos infantiles. Mercedes Torres Díaz

 

 

Salí de la rutina

 

Había trabajado durante 24 años en un sanatorio hasta que comencé a sufrir persecuciones. Tanto yo como otros compañeros sufríamos amenazas de despido y presiones, que hacían que el trabajo fuera cada vez más difícil de soportar.
Yo ya participaba los días lunes, vi en esa situación crítica una oportunidad de independizarme y romper la rutina que había estado lle-vando durante casi un cuarto de siglo.
En la oración del día Lunes le decía a Dios que estaba cansada de esos problemas, que quería mi independencia económica y fue ahí que empecé a creer que yo podía, abrí mi visión y di un paso de fe para lograr lo que buscaba.
Me acerqué a quienes eran mis jefes y llegué a un arreglo con ellos, me fuí del sanatorio y con lo que cobré abrí mi propio negocio.
Hoy, tengo mi propio negocio en el cual vendo accesorios de moda, como carteras, anteojos, cinturones, bolsos, relojes y perfumes, tanto para hombres como para mujeres.
Rompí la rutina, cada día es un nuevo desafío y estoy muy feliz por haberlo logrado. Claudia Zamora

 

 

 

 

 

 
Testimonios de Fe
   
 
     
Todos los derechos reservados © Copyright - Iglesia Universal del Reino de Dios