Yo gozaba de una buena posición económica, no tenía ninguna carencia. Sin embargo, desde que en la puerta de mi casa, encontré trabajos de brujería, ese bienestar económico se disipó. La cartera de clientes de mi negocio de publicidad se acortó paulatinamente, lo que me obligó a deshacerme de varias máquinas con las que trabajaba. También, tuve que empeñar mis joyas para tener dinero con que sustentarme, pero las cantidades siempre eran insuficientes y me fui endeudando.
En el afán de solucionar la situación, pagué para que hicieran “limpias” en el negocio y en la casa. Hoy me doy cuenta que no sirvió de nada, lo único que resultó después de eso fue comenzar a ver y sentir presencias espantosas. Ya no conseguía dormir.
Pero gracias a Dios, conocí la Iglesia Universal por la televisión. Los testimonios me confortaron y fueron la base para saber cómo provocar que Dios se manifestara a mi favor. Después de haber ido a la Iglesia Universal y haber comenzado a participar de los días lunes. Dios me ha dado una vida de gran paz. Me liberó del problema espiritual, me dio condiciones para pagar las deudas, logré vender un terreno que por varios años no pude vender. Además, hoy mi negocio de publicidad es muy próspero y pude hacer un salón de eventos infantiles. Mercedes Torres Díaz
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